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lunes, 3 de agosto de 2009

Nancy y el valor de la continuidad

Cuando un jugador que se ha ganado el respeto de un afición y la confianza de la gradería en sus últimos 5 años de carrera es que tiene algo. Algo que le hace especial y que le predestina a hacer algo, que igual no es lo suficientemente reconocido, pero que a ojos ajenos es muy satisfactorio. Os hablo de lo que hizo el uruguayo Pablo Correa. El Nancy fue el equipo europeo que apostó por él y Correa decidió apostar por ellos también. Cuando acabó su carrera de jugador el Nancy pasaba por un periodo en el que era un equipo ascensor y no aguantaba dos años consecutivos en la Ligue 1, por eso, en 2002, Correa, que mantenía y mantiene una relación muy estrecha con el presidente Rousselot, accedió a ser entrenador del equipo.

A los dos años, el equipo gana la Ligue 2 y sube a primera, hasta ahí todo normal. A excepción de que Correa, que consiguió conocer al Nancy muy a fondo en el relativo poco tiempo que estuvo, llevaba mucho tiempo (desde el año siguiente) apostando por la genial cantera del Nancy. Porque, para el que no lo supiera, el Nancy tiene uno de los mejores centros de formación de toda Francia, si no el mejor. La sensación que se respira en todo el centro (que se llama Michel Platini) es de casi familia, y todos los jugadores salidos de ahí hablan maravillas del tratamiento recibido. Bueno, que me desvío, Correa siguió contando con el apoyo del aficionado y además ganó una Copa de la Liga con el equipo.

Y llegó el 2007. El 40 aniversario de la formación del club. Lejos de hacer lo que cualquier otro club haría, ilusionar a la afición con fichajes, Correa decidió mantener el bloque. Una única salida importante, Diakhaté, y el resto más o menos igual. Sin fichar. Podría parecer una locura pero ese año, el Nancy mostró su verdadero espíritu. Apostar por la cantera y mantener la continuidad. No verse demasiado afectado por resultados negativos y, con jugadores fuertes en defensa, hacerlo lo mejor posible. Lo hicieron. Llegaron a ser primeros varias jornadas, segundos otras varias, amenazando siempre el liderato del Lyon, y cuando faltaba un cuarto de liga para que acabara se desinfló. No le cayeron críticas a Correa, más bien alabanzas. Había conseguido mantener un ritmo constante durante toda la liga, mostrando buen juego y todo con hombres de la cantera. El entrenador foráneo mimetizó la raison d'être y consiguió un hito. Algo increíble. Y aunque la temporada siguiente decayeran desde el cuarto puesto al décimo quinto pasando por apuros para mantener la categoría, el Nancy es un equipo a tener en cuenta.

La continuidad de Correa es, por ahora, indudable. Tiene un proyecto y está todo planificado. Si el año pasado fue tan mal fue por falta de gol y porque se notaron demasiado las bajas de Kim y Puygrenier. Porque Hadji no logró entenderse con nadie como lo hizo con Kim. Pero se han buscado soluciones. Para reforzar bandas, que se faltaron el año pasado, ha llegado el infravalorado Marange, Lemaitre, un buen jugador, y ha vuelto Calvé, aunque aún no está decidido si será para quedarse. Para acompañar a André Luiz o Semi, que también rindió bien cuando faltó el brasileño, se ha fichado a Lotiès, que viene de segunda con el Dijon, aunque Ouaddou, y posteriormente Macaluso lo hicieron lo suficientemente bien como para tener ese puesto peleadísimo. En la portería no hay discusión posible y Bracigliano será indiscutible, mientras que en la delantera Hadji va a ser potenciado. Si Zerka recupera el olfato goleador que tuvo en hace dos años, posiblemente acompañe al delantero, si no Dia o Diabaté, cedido por el Burdeos, pueden ser gregarios bajo la batuta del marroquí.



Lo que seguramente sufrirá pocos cambios es el mediocampo. Feret, Berenger, Gavanon y Brison formaron un solidísimo mediocampo la temporada pasada, y uno de ellos es formado en el club, Brison. Es difícil que Correa cambie o toque piezas de este mediocampo, a excepción de la introducción de Alfred N'Diaye, que también jugó bien en los esquemas alternativos que probó el técnico uruguayo. Seguramente continuarán. Porque el Nancy se basa en eso, en continuar e insistir.