Justo esta misma mañana, mientras se disputaba el GP de F1 de Malasia, y como previa a la tarde futbolística me he puesto la película Shakespeare in love (tranquilos que esto no es otra de mis múltiples divagaciones sobre cine), que narra la pérdida de inspiración por parte de un joven William (Joseph Fiennes) y el ficticio romance con una noble llamada Viola de Lesseps (Gwyneth Paltrow) de la que nace una de las obras teatrales más aclamadas de todos los tiempos, Romeo y Julieta, que decide ambientar en Verona.
La mitad de veroneses que son del Chievo están hoy de celebración. Su equipo ha plantado cara dignamente a una Juventus que empieza a despedirse del Scudetto tras el empate de hoy, con un héroe indiscutible que ha sido el objeto de todas las miradas en Italia, Sergio Pellissier. El abanderado del Chievo, de Domenico di Carlo que declaró que la permanencia pasaba por sus goles, ha trazado hoy una triplete que aleja a los veroneses de los puestos de descenso y les permite ir con más seguridad a los próximos partidos. Tres goles de auténtico killer del área, los dos primeros en los que deja por detrás a Mellberg, un central de cierto nivel, y define ante Buffon con una tremenda seguridad y el último donde aprovecha el espacio dejado por el albanés Bogdani (no lo cubriré de elogios aún estando de moda el delantero del este) y remata a puerta casi vacía para dejar la cara de Ranieri aún más de palo. Pensando están, los veroneses, en que esta vez no se hablará (por lo menos durante algunos días) de ellos tan solo en las clases de literatura mencionando a los Capuletos y los Montesco, sino que esta vez se hablará de los tres goles de Pellissier, un hombre con apellido francés como es común en Aosta sitio de su nacimiento, y que ya conocía Turín, pero al que los turineses (incluído Ranieri) no conocían en su esplendor.
Aparte de eso, hoy he "descubierto" a un jugador del que me he quedado prendado desde el primer momento en que le he visto mover el balón. Esta mañana, después de la citada película me he decidido a ver si Rakhimov conseguía sacar los tres puntos con la visita del colíder, Krylia Sovetov, al Lokomotiv Stadium. Pues es un principio he estado tentado de apagar la televisión de lo mal que jugaban todos los jugadores del Lokomotiv excepto dos, el ya habitual Bilyaletdinov y el para mí renacido Dujmovic. Este último me ha proporcionado moral para seguir viendo el partido. Bueno, esto y el constante incordio del amigo Koller en el área de Cech, ya que sigue bastante en forma el checo. Lo dicho, a Dujmovic le bastaron dos jugadas para dejar clara su calidad y el poderío físico que mostraría durante todo el partido. Se mueve, saca el balón jugado y se adelanta a las jugadas de los contrarios, en cierto modo se parece a Tymoschuk (de hecho creo que puede ser un mediocentro muy valorado cuando acabe la temporada) en el juego. Si además se le suma el gol que ha marcado hoy casi en el último minuto y que vale tres puntos te sale una tarde redonda. Y espero que el resto de la temporada le sea tan redonda al croata (al que ya incluyo como candidato a substituir a Kovac para la selección) como el partido del Wolfsburgo de ayer.
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domingo, 5 de abril de 2009
martes, 1 de enero de 2008
En la Premier no hay descanso
Aunque parezca increíble hoy también había jornada de Premier. En Inglaterra se compite hasta el primer día del año, aunque en las primeras plazas no haya cambiado nada.
Hoy opté por ver el partido que enfrentaba a mis dos equipos favoritos de las islas británicas, el Reading y el Portsmouth. Ha sido un gran partido, cosa que no esperaba demasiado. Yo imaginaba que sería un partido más aburrido, sin tanta emoción, y podría haberlo sido. El penalty que ha tenido que hacerle Sonko al veloz Benjani, que le ha costado la expulsión y la correspondiente sanción, ha sido totalmente necesario, y si Hahnemann no llega a pararlo, el partido podría haber perdido toda la emoción. A partir de ahí el Portsmouth se echó hacia adelante para aprovechar los espacios que tenían gracias a la expulsión de Sonko. Y no tardó en llegar el primer gol, aunque no de la manera esperada. Un corner botado por el "Pompey" que parecía no llevar peligro se convirtió en un gol después de que Hahnemann despejara muy mal el balón, de tal forma que hubo una confusión en la defensa que sirvió para que Campbell tocara un balón cabeceado por Diop y lo metiera en la portería. En ese momento el Reading tuvo muy claro lo que tenía que hacer, atrasar las líneas y salir al contrataque rápidamente. Y así tuvo varias ocasiones, como las de Doyle, Shorey, Kalifa Cissé y Harper. El Portsmouth también empezó a abrir más el campo, dando así más libertad de juego a Niko Kranjcar y más movilidad a Benjani. El juego no paraba y el peligro era constante, así que alguno de los dos tenía que conseguir marcar un tanto. Y fue el "Pompey". En un pase largo de Muntari hacia Utaka que descolocó a toda la defensa del Reading debido a su velocidad, se quedó solo delante del portero y consiguió dar el gol de la tranquilidad a su equipo. Del partido me gustaría destacar la gran actuación que tuvo el portero estadounidense Marcus Hahnemann que llegó a parar unos veinte balones que iban directos a la portería.
El otro partido que pude ver fue el Aston Villa-Tottenham, que me dejó una gran sensación debido a su tensión en los últimos minutos del encuentro. El partido del Villa Park comenzó sin un claro dominador hasta pasada la media hora de juego, el momento en que Stilian Petrov empezó a jugar más ofensivamente y Aghbonlahor se empezó a dejar caer por las bandas para facilitar el trabajo a Moore, que empezó a buscar intensivamente el gol. Al final, el tan preciado tanto llegó justo antes de acabar la primera parte gracias a una jugada a balón parado que cabeceó libre de marca el internacional sueco Olof Mellberg. Juande Ramos debió pegarles un buen sermón a los suyos, pues salieron enchufados en la segunda parte buscando desenperadamente el gol del empate. Estuvieron un buen rato intentando marcar y achicando rápidamente para que no les cogieran mal colocados en algún contrataque. Al final fue Jermain Defoe el que tuvo que empatar el partido de forma espectacular, controlando con el pecho un balón colgado por uno de sus compañeros y haciendo una media-chilena para sorprender a Carson. Después el partido se volvió loco con los dos equipos jugando para marcar el gol que les diera la victoria a alguno de los dos. Otra jugada a balón parado, que remató Laursen, supuso el segundo gol del Aston Villa y le sirvió para alzarse con la victoria.
Hoy opté por ver el partido que enfrentaba a mis dos equipos favoritos de las islas británicas, el Reading y el Portsmouth. Ha sido un gran partido, cosa que no esperaba demasiado. Yo imaginaba que sería un partido más aburrido, sin tanta emoción, y podría haberlo sido. El penalty que ha tenido que hacerle Sonko al veloz Benjani, que le ha costado la expulsión y la correspondiente sanción, ha sido totalmente necesario, y si Hahnemann no llega a pararlo, el partido podría haber perdido toda la emoción. A partir de ahí el Portsmouth se echó hacia adelante para aprovechar los espacios que tenían gracias a la expulsión de Sonko. Y no tardó en llegar el primer gol, aunque no de la manera esperada. Un corner botado por el "Pompey" que parecía no llevar peligro se convirtió en un gol después de que Hahnemann despejara muy mal el balón, de tal forma que hubo una confusión en la defensa que sirvió para que Campbell tocara un balón cabeceado por Diop y lo metiera en la portería. En ese momento el Reading tuvo muy claro lo que tenía que hacer, atrasar las líneas y salir al contrataque rápidamente. Y así tuvo varias ocasiones, como las de Doyle, Shorey, Kalifa Cissé y Harper. El Portsmouth también empezó a abrir más el campo, dando así más libertad de juego a Niko Kranjcar y más movilidad a Benjani. El juego no paraba y el peligro era constante, así que alguno de los dos tenía que conseguir marcar un tanto. Y fue el "Pompey". En un pase largo de Muntari hacia Utaka que descolocó a toda la defensa del Reading debido a su velocidad, se quedó solo delante del portero y consiguió dar el gol de la tranquilidad a su equipo. Del partido me gustaría destacar la gran actuación que tuvo el portero estadounidense Marcus Hahnemann que llegó a parar unos veinte balones que iban directos a la portería.
El otro partido que pude ver fue el Aston Villa-Tottenham, que me dejó una gran sensación debido a su tensión en los últimos minutos del encuentro. El partido del Villa Park comenzó sin un claro dominador hasta pasada la media hora de juego, el momento en que Stilian Petrov empezó a jugar más ofensivamente y Aghbonlahor se empezó a dejar caer por las bandas para facilitar el trabajo a Moore, que empezó a buscar intensivamente el gol. Al final, el tan preciado tanto llegó justo antes de acabar la primera parte gracias a una jugada a balón parado que cabeceó libre de marca el internacional sueco Olof Mellberg. Juande Ramos debió pegarles un buen sermón a los suyos, pues salieron enchufados en la segunda parte buscando desenperadamente el gol del empate. Estuvieron un buen rato intentando marcar y achicando rápidamente para que no les cogieran mal colocados en algún contrataque. Al final fue Jermain Defoe el que tuvo que empatar el partido de forma espectacular, controlando con el pecho un balón colgado por uno de sus compañeros y haciendo una media-chilena para sorprender a Carson. Después el partido se volvió loco con los dos equipos jugando para marcar el gol que les diera la victoria a alguno de los dos. Otra jugada a balón parado, que remató Laursen, supuso el segundo gol del Aston Villa y le sirvió para alzarse con la victoria.
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