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miércoles, 8 de abril de 2009

La extraña noche de Tremonti

Ayer era noche de Champions. Ningún hombre que se considere aficionado al fútbol hará otra cosa que ver los partidos que hacen por la tele o ir al estadio si tiene entradas. Nadie te tendría que privar del placer de ver el Villareal-Arsenal o el Manchester United-Oporto, ni los partidos de esta noche. Pero hay cosas que sí lo pueden hacer. ¿Ejemplos? Pues el nacimiento de un hijo, que justo ese día por la noche haya un apagón en tu zona o que juegue tu equipo del alma. Porque, ¿hay partidos a la misma hora que la Champions? Pues a pesar de lo que se pueda pensar sí, los hay y además se producen sorpresas como la de ayer.

La historia es esta: Ayer mientras repasaba algunos resultados de la Champions League asiática, que seguí directamente viendo el Nagoya Grampus-Newcastle Jets, encontré en uno de los típicos recuadros de publicidad de páginas de apuestas, una apuesta que me chocó totalmente: Pandurii Targu Jiu 3.30€, Empate 3.50€, Steaua Bucarest 7.20€. Sabía de la mala posición del Steaua, pero no lo consideraba tan grave como para dar favorito a un equipo que está luchando por no descender. Así que me apunté en mi agenda mental que tenía que ver ese partido como fuera. El partido empezaba a las ocho de la tarde y por ello sabía que no podría verlo todo y que cuando acabaran la primera parte, como suponía que el Steaua ya ganaría sobrado, apagaría y me pondría atento con la Champions.

Para hacer tiempo, investigué un poco sobre la ciudad en la que se iba a jugar el partido, Targu Jiu, más que nada porque sabéis que soy un amante de la Europa profunda, y no conocía nada de esta ciudad. Se ve que Constantin Brancusi, un hombre que vivió en la ciudad desde niño, contribuyó enormemente a la conservación del patrimonio histórico y además añadió algunas de las principales atracciones turísticas actualmente como son La mesa del silencio, La puerta del beso o La columna sin fin (que aparece en el escudo de armas de la ciudad). Bueno, pues en el parque que hay justo al lado del estadio, se encuentra La mesa del silencio, así que todo queda cerca.

Antes de que empezara el partido me prometí a mí mismo que cuando el Steaua ganara ya por 0-2 apagaba la ventana del ordenador y me iba a hacer unas palomitas para ver los cuartos de Champions. Pero las palomitas tuvieron que esperar. El dominio del equipo de la capital fue aplastante, constantes centros de Semedo para Kapetanos, que ayer jugaba solo en punta, y diagonales de Nicolita hacia el centro que hacían mucho daño a la defensa local. Pero Piturca logra conducir un contrataque hasta el área rival y la deja larga para Thiago Tremonti, que, pendiente de toda la jugada, bate fácilmente a Zapata y pone el 1-0 en el marcador. Faltaban unos pocos minutos para que empezara la Champions y la tele estaba encendida, pero en ese instante no me importaba si el Arsenal salía con todo o si el Oporto era muy ofensivo, me interesaba quién era ese Tremonti que había hecho saltar de sus asientos a casi todo el estadio de Targu Jiu. Decía Blaise Pascal que "la peor enfermedad del hombre es la curiosidad inquieta de lo que no puede conocer" y tenía razón, pero yo ese dato sí lo podía conocer, solo hacía falta un click. Y con ese pequeño movimiento accedí a lo que quería saber: Thiago Tremoni jugaba en Brasil como delantero hasta hace más o menos un año cuando se convirtió en uno de los fichajes en los que más esperanzas se tenían puestos y se habló muy bien de él. Tras una lesión volvió hace poco a jugar con el equipo en una posición más retrasada, de centrocampista ofensivo, y ayer marcaba su primer gol en la liga.

Ni palomitas ni me podía centrar en la Champions (aunque eso sí, tenía dos teles encendidas con los dos partidos) pero la verdad es que ahora me estaba interesando por el partido de Rumanía. Y tras los goles de Marcos Senna en el Madrigal y de Rooney en Old Trafford, volvió a marcar Tremonti. Esta vez fue un gol de valentía y de atrevimiento que valió un 2-0, dos goles en una noche, en la que seguramente muy poca gente te estaría viendo, quizás solo las pocas personas que fueron al estadio, pero son dos goles que valen una recuperación de un jugador que ayer, me recordó porqué me gustan tanto las ligas pequeñas. Por historias como esta.