jueves, 20 de agosto de 2009

La diestra que venció a la niebla

Noche de Champions en un campo de apenas 17.000 espectadores que podríamos encontrar en la segunda división inglesa (incluso en la tercera). Frío, mucho frío. Además de niebla. Los dos son los últimos representantes de sus respectivos países en la competición. Los visitantes retrasan la pelota hasta su lateral, que está situado casi en el medio del campo, este la controla larga, coge carrera y chuta. La pelota entra como un misil por toda la escuadra. El Debrecen muestra a su mejor pierna: Laszlo Bodnar.

Giorgi Petkov, el portero del Levski, no pudo hacer nada. Con el disparo con el exterior y el efecto que hizo la pelota para meterse en la portería, el Debrecen se adelantaba en el marcador y ahí es muy difícil ganarle al equipo húngaro. Tienen un conjunto sólido y rocoso, que presiona bien en fase defensiva y que busca mucho los disparos lejanos de sus jugadores, puesto que no destacan por su juego rápido y fluido. Bodnar es el mejor de los cañoreros. Ayer mostró su pierna derecha a los pocos que estábamos viendo el partido, no solo en el gol, sino también botando córners y chutando faltas. Y hay que reconocer que no fue el mejor del partido, pero su potente disparo abrió el marcador y facilitó las cosas al Debrecen.



El mejor del partido fue Peter Czvitkovics. Un extremo diestro con buen remate de cabeza y con ansia de estar en el área que, a pesar de no ser muy habilidoso, ni tampoco muy técnico, tuvo un partido muy bueno ayer. Estaba en todos los centros al área de cualquiera de los dos laterales, muy ofensivos los dos. Y llegó a uno de esos centros para marcar el gol que desharía el empate y que acercaría un poco más al Debrecen a la verdadera Champions, a la de los cruces con los grandes. Sí, es cierto, fue un gol muy sencillo, muy convencional, pero que da al Debrecen ilusión y moral para afrontar el partido de vuelta en casa. Un partido que, si no se lucen ni Bardon no Zé Soares, los únicos jugadores que podrían resolver un partido, deberían ganar.

Y hablando de piernas, en el otro lado de Europa, si es que se le puede considerar Europa, Robbie Blake empalmaba un rechace y también lo colaba por la escuadra. De menos distancia, pero de igual valor. Igual porque si uno acerca al Debrecen a su primera participación en la Champions el otro dio la primera victoria del Burnley en la Premier League en 33 años, además de significar la derrota del vigente campeón, el United, por un modesto. En resumen, una buena noche.

sábado, 15 de agosto de 2009

Ivica Hitchcock y debuts significativos

Hay una anécdota muy famosa dentro del rodaje de la magnífica película llamada "Rebecca" de Alfred Hitchcock: Dicen que durante el casting de la película, Laurence Olivier, elegido ya como protagonista, presionó tanto a Hitchcock como a David O. Selznick (famoso productor de la época del Hollywood dorado) para que el papel de su compañera en la pantalla fuese para Vivien Leigh, por entonces también su compañero fuera del mundo del cine. La cuestión es que Selznick había accedido a que fuese ella pero Hitchcock, en uno de esos movimientos impredecibles del maestro inglés, decidió coger a Joan Fontaine para el papel, cosa que el productor acató, pese a llevarse fatal con el director. Esa elección enfadó sobremanera a Olivier y durante todo el rodaje trató a Fontaine fatal, diciéndole de todo. Al verla vulnerable, Sir Alfred se acercó a ella y le dijo que no solo Olivier la odiaba sino que también lo hacía todo el equipo. Tras esas palabras Joan Fontaine se mostró tímida y reservada lo que hizo que su interpretación en la película fuera dotada de un carácter fascinante y que la hace un clásico. Posteriomente, Hitchcock reveló que con su comentario, la reacción buscada era esa, por lo que Fontaine le perdonó y trabajó con él en "Sospecha".

Ivica Olic ha sido el Hitchcock del partido. Cuando ha salido del banquillo ha mostrado al Bayern lo que estaba pensando todo el mundo mientras lo veía: "Estás jugando mal y vas a perder el partido". Y no ha hecho como Fontaine, más bien ha cogido el toro por los cuernos y lo que antes eran pelotas largas que se marchaban por línea de fondo, ahora se convertían en ocasiones de Olic. Poco a poco, y con la entrada de Ribery, el Bayern se ha ido echando hacia adelante. Olic luchando todas las pelotas que pasaban a menos de cinco metros suyos y Gómez esperando su momento. La utilización de las bandas del Bayern ha surtido al fin efecto, tanto Pranjic como Lahm han subido la banda miles de veces. En una subida de esas, ha sido SuperMario el que ha luchado el balón y ha metido la punterita para empatar. Y el Bremen no lo merecía, o mejor, no lo hubiera merecido si no hubiera hecho un cambio Schaaf tan defensivo. Marin por Niemeyer.



Tres goleadores han debutado goleando hoy. El primero, Marcus Berg, el sueco que impresionó a todos en el pasado Europeo sub-21, ha marcador aprovechando un rechace. No es lo más bonito pero vale igual. El segundo, Pavel Pogrebnyak, aquel ruso espigado que tanto gustó en el Zenit, ha marcado llegando desde atrás. El tercero, Obafemi Martins, el urraca caído que ha emigrado para intentar remontar el vuelo, lo ha hecho batiendo elegantemente a Mondragón. Aunque ya les gustaría haber empezado como Rodallega en la Premier: Golazo empalmándola y batiendo a uno de los mejores porteros de la liga inglesa, Brad Friedel. Un soberbio regalo de bienvenida a Roberto Martínez. Esperemos que le lleguen muchos más al debutante en Premier.

domingo, 9 de agosto de 2009

Feret y Gameiro, por fin a los mandos

Hoy hasta yo me he sorprendido. No, no lo digo por la Community Shield. Ha sido más bien por el partido de Lille, una de esas dosis dominicales que nos da la Ligue 1. Reconozco que soy adicto a esas dosis, no suelo perdérmelas. Normalmente valen la pena, como ha valido la pena ver el partido de hoy.

La cara de Rudi Garcia ha sido todo un poema durante todo el partido. Han jugado bien, como normalmente lo hace el Lille, pero parecían estar todos perdidos. No se ha visto esa asociación rápida y casi automática mostrada por el conjunto norteño en la mayoría de sus partidos. Tan solo Mavuba, en el rol de capitán, parecía estar centrado, porque ni Hazard, ni Vittek, ni Obraniak y si me apuras ni siquiera Cabaye han estado finos hoy. Sí, también es cierto que el portero contrario, Audard, el del Lorient, ha estado magnífico. Grandísimo. Se ha llevado la mitad del discurso en rueda de prensa de su entrenador a modo de agradecimiento. También se lo hubieran merecido Amalfitano y Monterrubio (a pesar del desafortunado gol en propia) que han colaborado tanto en ataque como en defensa y han aprovechado mucho las carencias defensivas, a pesar de la omnipresencia de Mavuba, que hoy ha tenido el Lille. Pero ha habido un jugador que se ha ganado, si no los tenía ya, todos los aplausos del público: Kevin Gameiro.

El pequeño delantero, que hoy a jugado de referencia con un Vahirua potentísimo también, ha demostrado que va a dar años de gloria a esta Ligue 1. Su primer gol, ese en que parece que solo la peina, es importantísimo. Arrebata la poca confianza que tenía el Lille tras las paradas de Audard y además demuestra una de sus grandes cualidades, el remate. Sí es cierto que parece que no haga casi nada, pero con un suave toque de cabeza acelera la pelota para que Butelle llegue tarde. En el segundo también actúa de forma magistral. Cuando ve que Monterrubio roba el balón, evidenciando lo mal que ha estado el Lille, arranca una carrera potentísima, y al ver que va a ser forzado sigue corriendo para llevarse a los centrales con él. Luego, sabe que tiene un llegador detrás como Vahirua, y le deja a él el mérito. Un partido increíblemente desapercibido de Gameiro, que suele ser muy espectacular, que ha servido para una victoria a domicilio importante.



Y, lo siento pero no me quería ir sin hablar de Feret. Cuando parecía que Samassa iba a ser el héroe del partido en Valence, apareció la figura de Feret y los dos se enfrascaron en un duelo que ni John Wayne y Robert Mitchum en "El Dorado". No le demos el primer gol, es un jugadón de Ayité y se merece el premio él. Pero démosle el segundo, puesto que es casi suyo. La roba él, se va de los dos defensas él y, cuando podía ser egoísta y hacer lo más fácil que es enchufarla adentro, se la da a Brison para que marque. Genial. Además le da el pase a Dia, dejándolo en ocasión clarísima de gol, en la jugada del penalty, que posteriormente marca Traoré. Doblemente genial. Y solo viendo esto me emociono. Porque este año, la Ligue 1 promete, y mucho.