martes, 1 de enero de 2008

En la Premier no hay descanso

Aunque parezca increíble hoy también había jornada de Premier. En Inglaterra se compite hasta el primer día del año, aunque en las primeras plazas no haya cambiado nada.

Hoy opté por ver el partido que enfrentaba a mis dos equipos favoritos de las islas británicas, el Reading y el Portsmouth. Ha sido un gran partido, cosa que no esperaba demasiado. Yo imaginaba que sería un partido más aburrido, sin tanta emoción, y podría haberlo sido. El penalty que ha tenido que hacerle Sonko al veloz Benjani, que le ha costado la expulsión y la correspondiente sanción, ha sido totalmente necesario, y si Hahnemann no llega a pararlo, el partido podría haber perdido toda la emoción. A partir de ahí el Portsmouth se echó hacia adelante para aprovechar los espacios que tenían gracias a la expulsión de Sonko. Y no tardó en llegar el primer gol, aunque no de la manera esperada. Un corner botado por el "Pompey" que parecía no llevar peligro se convirtió en un gol después de que Hahnemann despejara muy mal el balón, de tal forma que hubo una confusión en la defensa que sirvió para que Campbell tocara un balón cabeceado por Diop y lo metiera en la portería. En ese momento el Reading tuvo muy claro lo que tenía que hacer, atrasar las líneas y salir al contrataque rápidamente. Y así tuvo varias ocasiones, como las de Doyle, Shorey, Kalifa Cissé y Harper. El Portsmouth también empezó a abrir más el campo, dando así más libertad de juego a Niko Kranjcar y más movilidad a Benjani. El juego no paraba y el peligro era constante, así que alguno de los dos tenía que conseguir marcar un tanto. Y fue el "Pompey". En un pase largo de Muntari hacia Utaka que descolocó a toda la defensa del Reading debido a su velocidad, se quedó solo delante del portero y consiguió dar el gol de la tranquilidad a su equipo. Del partido me gustaría destacar la gran actuación que tuvo el portero estadounidense Marcus Hahnemann que llegó a parar unos veinte balones que iban directos a la portería.

El otro partido que pude ver fue el Aston Villa-Tottenham, que me dejó una gran sensación debido a su tensión en los últimos minutos del encuentro. El partido del Villa Park comenzó sin un claro dominador hasta pasada la media hora de juego, el momento en que Stilian Petrov empezó a jugar más ofensivamente y Aghbonlahor se empezó a dejar caer por las bandas para facilitar el trabajo a Moore, que empezó a buscar intensivamente el gol. Al final, el tan preciado tanto llegó justo antes de acabar la primera parte gracias a una jugada a balón parado que cabeceó libre de marca el internacional sueco Olof Mellberg. Juande Ramos debió pegarles un buen sermón a los suyos, pues salieron enchufados en la segunda parte buscando desenperadamente el gol del empate. Estuvieron un buen rato intentando marcar y achicando rápidamente para que no les cogieran mal colocados en algún contrataque. Al final fue Jermain Defoe el que tuvo que empatar el partido de forma espectacular, controlando con el pecho un balón colgado por uno de sus compañeros y haciendo una media-chilena para sorprender a Carson. Después el partido se volvió loco con los dos equipos jugando para marcar el gol que les diera la victoria a alguno de los dos. Otra jugada a balón parado, que remató Laursen, supuso el segundo gol del Aston Villa y le sirvió para alzarse con la victoria.

2 comentarios:

Yago dijo...

El Tottenham mejoró mucho cuando salió Keane. Hasta entonces ofensivamente fue nulo. Solo cuando salió el irlandés comenzaron a hilbanar jugadas. Y el partido acabó loco, si. Pero está siendo habitual últimamente en los spurs.

Un abrazo.

el hombre del futbol dijo...

Bueno, en cierta parte sí que mejoró cuando entró Keane, pero la defensa tuvo varias dificultades porque no tenía ayudas de los centrocampistas.